1. El saboteador
Los consumidores saboteadores son muy peligrosos para las marcas porque ahuyentan a otros clientes y la mayor parte de las veces lo hacen a propósito y con ánimo de destrucción. Este tipo de consumidores se sirven para sus objetivos de los tradicionales canales offline y por supuesto de las nuevas redes sociales. El consumidor saboteador es consciente de que en internet las críticas se difunden como la pólvora y es un experto en el manejo de las nuevas herramientas online. Para hacer frente a los saboteadores, las marcas tienen que identificarlos a tiempo y tomar a continuación las medidas adecuadas para contrarrestar sus ataques contra la empresa.
Los consumidores saboteadores son muy peligrosos para las marcas porque ahuyentan a otros clientes y la mayor parte de las veces lo hacen a propósito y con ánimo de destrucción. Este tipo de consumidores se sirven para sus objetivos de los tradicionales canales offline y por supuesto de las nuevas redes sociales. El consumidor saboteador es consciente de que en internet las críticas se difunden como la pólvora y es un experto en el manejo de las nuevas herramientas online. Para hacer frente a los saboteadores, las marcas tienen que identificarlos a tiempo y tomar a continuación las medidas adecuadas para contrarrestar sus ataques contra la empresa.
2. El cliente infiel
Los clientes infieles van y vienen. Su comportamiento es nómada y compran a la empresa que les hace mejores ofertas, por lo que son especialmente proclives a los descuentos y las rebajas. Por lo general, resultan poco rentables para las empresas, puesto que consumen muchos recursos empresariales que no se traducen después en resultados. No obstante, hay también excepciones a la norma y algunos clientes infieles pueden convertirse en aliados de las empresas mediante el boca a boca, tanto en canales online como offline.
Los clientes infieles van y vienen. Su comportamiento es nómada y compran a la empresa que les hace mejores ofertas, por lo que son especialmente proclives a los descuentos y las rebajas. Por lo general, resultan poco rentables para las empresas, puesto que consumen muchos recursos empresariales que no se traducen después en resultados. No obstante, hay también excepciones a la norma y algunos clientes infieles pueden convertirse en aliados de las empresas mediante el boca a boca, tanto en canales online como offline.
3. El cliente perdido
Los clientes perdidos son la mayor parte de las veces clientes olvidados. Este tipo de consumidores esconden, sin embargo, un gran potencial para las empresas. Al fin y al cabo, es siempre más fácil recuperar un cliente perdido ya afín a los productos y servicios de la marca que ganar nuevos clientes o robárselos a la competencia. Para aprovechar este potencial oculto, las empresas deben identificar a los clientes perdidos y detectar la razón que les llevó a alejarse de la marca. A continuación, hay que adoptar medidas para recuperar a los clientes que realmente merece la pena rescatar y que tienen disposición al reencuentro con la marca.
Los clientes perdidos son la mayor parte de las veces clientes olvidados. Este tipo de consumidores esconden, sin embargo, un gran potencial para las empresas. Al fin y al cabo, es siempre más fácil recuperar un cliente perdido ya afín a los productos y servicios de la marca que ganar nuevos clientes o robárselos a la competencia. Para aprovechar este potencial oculto, las empresas deben identificar a los clientes perdidos y detectar la razón que les llevó a alejarse de la marca. A continuación, hay que adoptar medidas para recuperar a los clientes que realmente merece la pena rescatar y que tienen disposición al reencuentro con la marca.
4. El cliente parcialmente fiel
Los clientes parcialmente fieles son consumidores que compran el mismo producto a varias empresas. No tienen marcas favoritas y se guardan siempre algún as bajo la manga. Su fidelidad es, por lo tanto, sólo parcial. Un cliente parcialmente fiel no ama a la empresa, pero tampoco la odia. Se mantendrá leal a ella mientras no encuentre una alternativa mejor. No obstante, este cliente puede ser también potencialmente peligroso para la marca, ya que es silencioso. No critica, pero tampoco alaba y está especialmente predispuesto a dejarse llevar por otros consumidores que sí expresan abiertamente su opinión sobre la empresa.
Los clientes parcialmente fieles son consumidores que compran el mismo producto a varias empresas. No tienen marcas favoritas y se guardan siempre algún as bajo la manga. Su fidelidad es, por lo tanto, sólo parcial. Un cliente parcialmente fiel no ama a la empresa, pero tampoco la odia. Se mantendrá leal a ella mientras no encuentre una alternativa mejor. No obstante, este cliente puede ser también potencialmente peligroso para la marca, ya que es silencioso. No critica, pero tampoco alaba y está especialmente predispuesto a dejarse llevar por otros consumidores que sí expresan abiertamente su opinión sobre la empresa.
5. El cliente completamente fiel
Los clientes completamente fieles son el tesoro más valioso de las marcas. Este tipo de consumidores compran casi siempre en las mismas empresas. Para ellos, el precio del producto o servicio es lo de menos. Es su fidelidad a la marca lo que le mueve fundamentalmente a la compra. Para retener a los clientes completamente fieles, las marcas deben emprender acciones de marketing de fidelización y minimizar así el riesgo de “divorcio”.
Los clientes completamente fieles son el tesoro más valioso de las marcas. Este tipo de consumidores compran casi siempre en las mismas empresas. Para ellos, el precio del producto o servicio es lo de menos. Es su fidelidad a la marca lo que le mueve fundamentalmente a la compra. Para retener a los clientes completamente fieles, las marcas deben emprender acciones de marketing de fidelización y minimizar así el riesgo de “divorcio”.
6. El fan o multiplicador
En el nueva era 2.0, este tipo de consumidores se han convertido en el codiciado objeto de deseo de la marcas tanto dentro como fuera de internet. Ayudado por las redes sociales, el fan puede convertirse en multiplicador de la marca entre su círculo de conocidos. Además, el efecto benéfico del fan sobre la marca va más ya de la propaganda boca a boca. El fan no sólo comenta con sus amigos y conocidos que ha probado un determinado producto o servicio, sino que hace recomendaciones basadas en su propia experiencia. El fan es en realidad un líder de opinión, un consumidor con capacidad de influencia sobre otros consumidores.
En el nueva era 2.0, este tipo de consumidores se han convertido en el codiciado objeto de deseo de la marcas tanto dentro como fuera de internet. Ayudado por las redes sociales, el fan puede convertirse en multiplicador de la marca entre su círculo de conocidos. Además, el efecto benéfico del fan sobre la marca va más ya de la propaganda boca a boca. El fan no sólo comenta con sus amigos y conocidos que ha probado un determinado producto o servicio, sino que hace recomendaciones basadas en su propia experiencia. El fan es en realidad un líder de opinión, un consumidor con capacidad de influencia sobre otros consumidores.
Obviamente que existen factores socioculturales que hacen que la misma persona, para determinada marca se manifieste bajo el perfil de un consumidor y frente a otra, adopte una postura dispar a la primera.
ResponderEliminarlo importante es poder identificar cada perfil y segmentar correctamente para llegar a cada consumidor con la estrategia apropiada que genere mayor redito